La gestión del aula, un acercamiento integral
Cuando hablamos de gestionar el aula a menudo pensamos únicamente en el control del tiempo y los turnos de habla, porque quizá pensamos que es lo único que importa y es algo que no a todos se nos facilita. Lo digo porque ha sido mi más grande reto desde que empecé a ejercer como docente. Mis clases manejan una metodología bastante extraña, todas las clases duran hora y media, cambio de estudiantes y nivel cada hora y media, no tengo tiempo para planear las sesiones porque me dicen las clases que dictaré 15 minutos antes de que empiece. La organización del tiempo y de actividades creativas siguen siendo todo un desafío para mí y me hacen sentir muy insegura a veces.
No obstante, a veces no nos detenemos a pensar en la importancia de la distribución del inmobiliario de nuestras aulas, estamos tan acostumbrados a la típica distribución por filas y columnas en donde todos los estudiantes se encuentran organizados en torno al profesor, como si éste fuera lo más importante en la clase. Poco nos detenemos a pensar en la importancia de detalles pequeños como los olores, colores, sensaciones y emociones que los estudiantes puedan experimentar en el aula. Asociamos muchos de nuestros recuerdos con los sentidos, como lo evidenció Montessori (1948), por tanto es importante que tengamos en cuenta estos aspectos en el aula y proporcionemos espacios que tengan una cierta simplicidad, belleza y orden, que se encuentren iluminados y oxigenados naturalmente, que respondan a las necesidades de aprendizaje de nuestros estudiantes, que sean cómodos y flexibles, en los que hayan espacios interactivos y que se de una atención a la diversidad. Recuerdo que un día una estudiante entró a mi aula de clase y me dijo que el docente que trabajaba antes en mi salón tenía un olor muy peculiar que le causaba cierta repulsión; la siguiente vez que la vi me dijo que quizá era el salón en sí lo que le olía a extraño. Cosas tan pequeñas como esta pueden hacer que la experiencia de aprendizaje de los estudiantes cambie del cielo a la tierra y es importante tenerlas en cuenta a la hora de gestionar nuestras aulas.
Mi aula ideal de Isabel Salazar Bohórquez
Atendiendo esta necesidad, me di en la tarea de diseñar lo que sería mi aula ideal. Tendría una zona de lectura con cojines y libros de diferentes tipologías donde los estudiantes puedan sentarse a leer por gusto o con fines educativos. También incluiría un estante con juegos de mesa y diversos materiales didácticos como marcadores, colores, pinturas, papeles de distintas clases, entre otros, que podremos utilizar en diferentes momentos de la clase. Asimismo, mi salón ideal incluiría una especie de rincón de exhibición en donde se expondrán algunas de las creaciones realizadas por los estudiantes. Habría un tablero digital en el que podría explicar algunos contenidos de la clase, emplear algunos de los recursos de ELE que hay en línea, incentivar la interacción de los estudiantes entre sí y compartirles diferentes materiales audiovisuales, los cuales muy probablemente, en gran medida, estarían relacionados con mi cultura colombiana, lo cual me lleva al siguiente punto: pondría algunas imágenes ilustradas con expresiones colombianas y quizá alguna imagen con el mapa de Colombia que resalte nuestra diversidad cultural, estos cuadros que ven en el plano están en representación de esas imágenes que no logré encontrar en la aplicación. Los estudiantes tendrán una serie de computadores y tabletas en los que podrán realizar las consultas necesarias y diseñar diferentes materiales, tendrán, asimismo, una impresora en caso de necesitarla. También, tendría una gran cantidad de ventanas para que pueda entrar la luz natural y para poder mantener el aula ventilada; quizá incluiría un difusor de aroma para que el aula se mantenga fresca y con buen olor.
Escogí esta distribución con la finalidad de facilitar e incentivar la interacción entre estudiante-estudiante, así como estudiante-docente. Asimismo, con esta distribución, el docente podrá moverse por toda el aula e interactuar con los estudiantes, en mis clases tiendo a moverme bastante, así que considero de suma importancia este aspecto. La idea es que el aula pueda ser lo suficientemente flexible para poder mover nuestras mesas y sillas para que se adapten a la actividad que estemos realizando, por tanto, las mesas son livianas y las sillas tienen ruedas para facilitar su movilidad.
Bibliografía
Torres Ríos, L. (s.f.). Unidad 6: La gestión del espacio, del tiempo y de los turnos de habla. Universidad Nebrija.
Montessori, M. (1958). Ideas generales sobre mi método. Editorial Losada.
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